Mujer revisando un lunar en el hombro frente al espejo
Dermatología

¿Los lunares pueden convertirse en cáncer de piel? La mayoría son inofensivos, pero algunos pueden salvarte la vida si aprendes a identificarlos

La mayoría de los lunares son benignos y permanecen estables durante años. Aun así, cuando uno cambia, vale la pena prestarle atención y buscar una valoración dermatológica.

Algunos lunares pueden transformarse en melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo. Detectarlo en etapas tempranas aumenta de forma importante las posibilidades de tratamiento exitoso y reduce la complejidad del abordaje médico.

En los últimos años han aumentado los casos de cáncer de piel por la mayor exposición a la radiación ultravioleta, el envejecimiento poblacional y la costumbre de exponerse al sol sin protección. La buena noticia es que también existen mejores herramientas para reconocer lesiones sospechosas antes de que evolucionen.

La regla ABCDE que conviene recordar

Qué cambios justifican una revisión

Si un lunar cambia de tamaño, forma o color, comienza a sangrar, produce comezón o desarrolla costras, es momento de solicitar una valoración médica. No todas las lesiones pigmentadas son melanoma, pero los cambios visibles nunca deben ignorarse.

Por qué no conviene intentar retirarlos en casa

No todos los lunares requieren ser eliminados y no todas las manchas oscuras son peligrosas. Precisamente por eso conviene evitar remedios caseros o automedicación. Hoy la dermatoscopía digital permite al especialista analizar la lesión con mucha mayor precisión antes de decidir el tratamiento.

Quiénes tienen más riesgo

Lo que debes recordar

Detectar un melanoma en sus primeras etapas puede permitir tratamientos mucho menos complejos y con mejores resultados.